
Nuestros/as hijos/as tienen la obligación de estudiar, pero también resulta impresindible considerar un un aspecto crucial para su desarrollo integral: la inteligencia emocional
Podemos lograr que los/as alumnos/as obtengan resultados extraordinarios en todas las asignaturas, pero si no les enseñamos a gestionar sus emociones, a tolerar la frustración, con toda seguridad terminarán fracasando.
Debemos contar con expertos que orienten a los/las alumnos/as en la formación de su carácter desde una edad temprana, sin considerar al aula como un todo, ya que cada uno nacemos con un determinado temperamento.
Resulta vital que el alumnado entienda que la vida es finita, muchas veces injusta y que la mayoría de eventos escapan a nuestro control. De este modo podremos evitar la creación de personas inseguras, con falta de autoestima y que probablemente acaben desarrollando trastornos de salud mental como el TOC, la ansiedad o la depresión.
Nuestros adolescentes, muchos de ellos con trastornos mentales serios, otros ingresados con depresión y lo peor, muchos acabando con su vida, son el fruto de una sociedad enferma, individualista, nihilista, materialista y hedonista.
El sistema educativo, que no ha cambiado desde que se aprobó la Constitución de 1978, sigue anclada en los anticuados métodos de enseñanza del pasado, como es fomentar la competitividad desde que el alumno es un niño, sin poner el foco en aquellos aspectos en los que más destaca el alumno.
Las terribles notas y los exámenes no hacen sino angustiar y frustrar a nuestros/as hijos/as.
Si el/la alumno/a suspende matemáticas, pero saca un diez en música, educación física o filosofía, le ponemos un profesor particular de matemáticas, cuando es muy probable que la zona de su cerebro destinada a la lógica o el cálculo, especialmente en el hemisferio izquierdo, no esté lo suficientemente desarrollada o, simplemente, no le guste. ¿Pensáis que con la IA van a necesitar saber matemáticas?
Y la culpa es colectiva, de los padres y de los colegios, porque no les hemos enseñado en el momento oportuno a gestionar sus emociones. No les hemos explicado que la vida no sólo es felicidad sino que muchas veces trae dolor, sufrimiento, que la felicidad es efímera, finita y que vivirán momentos muy duros.
Nadie escapa a esos momentos, pero si realizamos una labor de prevención, serán personas más resilientes y capaces de superar los obstáculos que inevitablemente aparecerán en el camino.
Por ello, estoy inmerso en una iniciativa llamada "Corazón y aula, nuestras emociones también van al colegio" y necesito el apoyo del del mayor número de padres y madres, para que algún Grupo Político lleve la iniciativa al Congreso de los Diputados.
La Iniciativa Legislativa Popular no cabe en los casos de Leyes Orgánicas, como es la actual LOE, pero sí podemos convencer a algún grupo parlamentario para que presente el anteproyecto de Ley en el Congreso.
Sí agradecería la opinión cualificada de expertos en la materia, como pueden ser Pediatras, Psicólogos clínicos, trabajadores sociales y por supuesto, los testimonios de los padres y madres, así como la de los/las propios alumnos/as.
Resulta imprescindible, por tanto:
1 . Incrementar la ratio alumno/a, psicopedagogo/a.
La ratio mencionada actualmente es de 1/1.800 cuando el Consejo General de la Psicología de España (COP) recomienda una ratio de 1 psicólogo educativo por cada 500 alumnos para responder a las necesidades actuales de los centros escolares.
A título de ejemplo, el colegio Valdefuentes, situado en Madrid, concretamente el el PAU de Sanchinarro, cuenta con dos psicopedagogas para 2.500 alumnos, y únicamente intervienen cuando el problema tiene difícil solución (alumno/a que lleva sufriendo acoso escolar desde hace meses, alumna con anorexia y pensamientos autolíticos etc.).
2. Tres horas lectivas semanales dedicadas a la gestión emocional.
Este volumen horario se establece como el mínimo necesario para asegurar que el alumno logre consolidar sus competencias en la gestión de emociones, preparándolo para enfrentar situaciones imprevistas en el futuro, siempre a través de ejemplos prácticos y aplicables a la vida real.
Medios.
- Profesores capacitados.
Sólo los psicopedagogos, titulados, y con experiencia clínica, pueden ser capaces de enseñar a nuestros/as hijos/as a gestionar adecuadamente sus emociones.
2. Actividades para alumnos.
Implementar dinámicas que enseñen a los/las niños/as a reconocer y expresar sus emociones.
3. Charlas y talleres.
Impartir talleres dirigidos a padres y educadores con el objetivo de que sean consciente de la importancia de la gestión emocional
Fomentar el voluntariado
Es esencial que las instituciones educativas establezcan convenios de colaboración con hospitales, residencias de ancianos, comedores sociales y organizaciones no gubernamentales. Esto permitirá que, al menos una vez al mes, los estudiantes se expongan a situaciones fuera de su entorno habitual, así como a realidades en las que muchas personas enfrentan sufrimiento y requieren asistencia. De esta manera, fomentamos el desarrollo de la empatía en nuestros hijos.
Buscamos el bienestar integral de nuestros hijos e hijas.

Profesores capacitados
Solo los psicopedagogos debidamente titulados y con experiencia clínica pueden llevar a cabo la educación de las emociones.
Actividades para alumnos
Implementar dinámicas que enseñen a los niños a reconocer y expresar sus emociones.
Charlas y talleres
Impartir talleres dirigidos a padres y educadores sobre la relevancia de la gestión emocional.



